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Bibliotecas virtuales: ¿cómo benefician a la universidad y su comunidad académica?

Es común encontrar reportes o análisis en los que se destaca la estrecha relación entre los Millennials y el uso de la tecnología. Sin embargo, el resto de las generaciones, tanto las mayores (Generación X o Baby Boomers) como las más jóvenes (Generación Z), no están tan ajenos de esta realidad. Y muchas veces, ellas convergen dentro de las aulas de clases.

De acuerdo al Pew Research Center, si bien un 92% de los Millennials usan smartphones, la cifra llega hasta 85% entre la Generación X y hasta 67% en la franja entre 54 y 72 años de edad, con un 99% de los estadounidenses dueños de dispositivos móviles. Mientras que en el resto de los países, incluidos los países en vías de desarrollo, estas cifras siguen en una racha positiva.

No hay dudas que la tecnología ha cambiado la forma que leemos y consumimos contenido, pero también ha modificado, incluso, los métodos de enseñanza, los procesos de aprendizaje así como el abordaje que se debe hacer a las diversas áreas de conocimiento.

Esta realidad supone un nuevo reto a las universidades: adecuarse a las modalidades de estudio online, además de incorporar nuevas carreras, las llamadas “profesiones del futuro”, mayormente enfocadas en la idea de crear y poner “manos a la obra”, siempre con el uso de inteligencia artificial, lenguajes de código, Big Data y almacenamiento en la nube como centro.

¿Cómo las universidades pueden lograr este objetivo? Las modalidades de educación en línea, o a distancia, se convirtieron en el primer paso para entrar de lleno a esta nueva era, aprovechando también para cerrar brechas inmensas.

Según Forbes, los especialistas estiman que el mercado de eLearning pasará de $107 billones en 2015 a $325 billones en 2.025. Esto significa que cada vez más usuarios tendrán una experiencia académica en línea, en diversas plataformas, con contenidos digitales en los más variados formatos.

Sin embargo, existe otra herramienta que puede ayudar a impulsar este nuevo modelo de universidad tecnológica y facilitar la vida de su comunidad académica: las bibliotecas virtuales, aún poco usadas por las instituciones académicas en el mundo.

¿Por qué apostar por la lectura en digital?

bibliotecas virtuales

La respuesta es simple: es el formato en el que más se está consumiendo contenido y los jóvenes se sienten “como pez en el agua” usando plataformas que le permiten acceder a conocimientos en un ambiente multimedia, más dinámico y que ofrece infinitas posibilidades.

Esto puede palparse desde las etapas más tempranas de la educación. De acuerdo a un estudio de la National Literacy Trust, después de participar en un programa que involucraba eBooks, los niveles de lectura, las actitudes y la confianza de los jóvenes mejoraron en gran medida: el doble de los participantes pensaron que leer era “genial” después de completar el estudio de 14 semanas.

Por otro lado, diversos informes aseguran que el eLearning incrementa la tasa de retención entre 25% y 60% (Fuente: SH!FT), teniendo también la posibilidad de ofrecer a los alumnos un control sobre su proceso de aprendizaje: tiempo que dedican a los estudios, elegir el orden en que revisan los temas, el formato de los materiales, entre otros.

En los últimos años, se ha registrado la aparición de las bibliotecas virtuales, garantizando una mayor accesibilidad, además de formatos interactivos que facilitan el aprendizaje. Por otro lado, el uso este tipo de herramientas representa un ahorro enorme en los gastos académicos.

Un reporte de Kitaboo explica que el costo de los libros ha aumentado más de 1000% en los últimos 30-40 años, explicando la migración de los jóvenes a formatos en digitales. Es por ello, que muchas instituciones están apostando a proyectos en la nube.

Se hace necesario destacar que estas iniciativas están en consonancia con los objetivos de organizaciones como la UNESCO que, en uno de sus manifiestos, explica que las bibliotecas virtuales deben promover la digitalización, el acceso y la preservación del patrimonio cultural y científico; brindar acceso a todos los usuarios a los recursos informativos acopiados por las bibliotecas, respetando los derechos de propiedad intelectual, entre otros.

Beneficios de una biblioteca virtual

Aunque al inicio pueda parecer mucho trabajo o una inversión enorme, lo cierto es que tener una biblioteca virtual comienza a dar frutos casi de inmediato. Por ejemplo, su mantenimiento es mucho más fácil y económico.

En términos de espacio también es una ganancia, ya que miles de libros pueden ser almacenados en un solo dispositivo; esta cifra se multiplica exponencialmente gracias al almacenamiento en la nube. Además, puedes resguardar el acervo de la institución. Sin embargo, son muchos otros los beneficios que puede obtener la comunidad universitaria con el uso de bibliotecas digitales:

Experiencia del usuario

La experiencia de usuario, o user experience (UX), está relacionada con todos los elementos que intervienen en la interacción de una persona con un sistema, producto o servicio. La percepción positiva o negativa que tenga dependerá de cómo se realizó dicha interacción, o si fue capaz de resolver la necesidad que lo llevó a usarlo o comprarlo.

Siguiendo esta idea, en el caso de las bibliotecas virtuales es imperativo que la plataforma en la que se alojen las publicaciones convierta la consulta y lectura en formatos digitales en una vivencia que facilite la vida de los estudiantes durante su proceso de aprendizaje.

Una de las mayores ventajas que presenta el uso de bibliotecas virtuales es que un gran número de alumnos puede acceder a un título específico de manera simultánea, eliminado así los retrasos ocasionados por el limitado número de ejemplares impresos.

Otros aspectos que podrían incluirse para tomar en cuenta en este apartado son documentos con diseños ajustados a las pantallas de dispositivos, opciones para tomar interactuar con las publicaciones, la posibilidad de tener un acceso 24/7, con un amplio catálogo de obras.

Métricas de lectura

Con una biblioteca virtual podrás monitorear de manera directa y sencilla la actividad de los usuarios. Así sabrás si los alumnos están revisando los materiales asignados, cuáles son sus hábitos de lectura, entre otros aspectos que te permitan definir mejor el perfil de tu comunidad estudiantil.

Estas estadísticas son una valiosa fuente de información que también facilita la toma de decisiones, como definir los formatos y temas que tendrán tus nuevas publicaciones basado en las preferencias o necesidades de los lectores.

Funcionalidades del reader

Las formas de “leer” han cambiado en esta era digital. Es por ello, que se hace fundamental que una biblioteca virtual universitaria cuente con materiales enriquecidos y bajo formatos multimedia en su catálogo, en conjunto con una plataforma que permita disfrutar de esas características.

Actualmente, existen en el mercado plataformas de lectura en las que el usuario puede interactuar con el texto: tomar notas; revisar videos, audio, gráficas y otros contenidos complementarios; traducir textos en varios idiomas, convertir audio en texto, o viceversa; crear resúmenes, y más.

Lectura offline

¿Sabías que la tecnología PWA (o Progressive Web App) es el futuro para bibliotecas virtuales por sus características que mejoran la experiencia de usuario? Lo primero que tienes que saber: este es un formato híbrido, en el que se combinan los recursos ofrecidos por los navegadores web con las características y beneficios de las aplicaciones móviles.

 El uso de esta tecnología incrementa el engagement de los usuarios al posibilitar mejores y más cómodas experiencias, ya que no se necesita descargar una aplicación o programa porque está alojada en la web; también se puede tener un acceso directo desde la pantalla de un dispositivo móvil.

Sin embargo, la mayor ventaja que brinda esta alternativa (y que ya puedes disfrutar con publica.la) es la posibilidad de acceder a los contenidos en modo offline. Con ello, el lector podrá disminuir el consumo de recursos y datos de su dispositivo.

Seguridad de las publicaciones

Además de la confiabilidad, rapidez y facilidad para su uso, la seguridad es uno de los pilares de las PWA, donde el contenido y los derechos del autor están protegidos, sin la necesidad de entorpecer la experiencia del usuario.

En este sentido, este tipo de plataformas funciona bajo el protocolo HTTPS, el mismo que utilizan bancos, instituciones financieras, páginas de eCommerce, entre otros. Este protocolo garantiza no se podrán hacer cambios o alteraciones en la aplicación que no estén debidamente autorizados por los administradores.

Intercambio de información con otras instituciones

Tener presencia digital te abre las puertas a tener proyectos de cooperación con universidades, editoriales, institutos de investigación, empresas privadas y cualquier otra organización con la que puedas compartir intereses académicos.

Gracias a ello, será posible publicar nuevos estudios realizados de manera conjunta, trabajar paralelamente en investigaciones, incluso en desarrollar ideas multimedia que garanticen a la comunidad universitaria tener la información más actualizada, en formatos amigables.

Universidades más inclusivas

La implementación de una biblioteca virtual ofrece un mayor alcance a la universidad entre su comunidad de estudiantes, profesores e investigadores para tener una educación más inclusiva. Esta modalidad permite acceder de forma remota al catálogo de publicaciones digitales, lo que facilita el proceso de aprendizaje a personas que se encuentran en áreas lejanas, así como un ahorro de recursos (tiempo y dinero en traslado, por ejemplo).

De igual forma, resulta una alternativa más económica para revisar material académico, beneficiando a los alumnos con menos recursos. Además, la posibilidad de tener publicaciones enriquecidas con audio, gráficas, videos, y otras aplicaciones que hacen más fácil el aprendizaje, así como el acceso a usuarios con discapacidades, permite integrar exitosamente a esta población.

Conclusión

Entre los objetivos y metas de desarrollo sostenible para 2030 propuestos por la Organización de Naciones Unidas (ONU) se aboga por el acceso igualitario a una formación técnica, profesional y superior de calidad, incluida la enseñanza universitaria.

En este aspecto, las universidades tienen mucho aún por trabajar y convertirse en instituciones que más inclusivas y abiertas. Esto no solo abarca la inclusión de personas con capacidades diferentes, sino también poder incorporar a grupos con menos recursos, así como aquellos que se encuentran ubicados lejos de los campus de estudio.

La tecnología, en específico las bibliotecas virtuales en conjunto con el eLearning, juega un papel clave en este proceso de transformación digital. Los beneficios de crear bibliotecas digitales para las universidades son muchos, y se pueden ajustar con facilidad a los recursos y necesidades de cada institución. Para muchos, ha llegado el momento de ajustar sus planes y apostar al futuro.

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